martes, 24 de mayo de 2011

Stone.


Desgaste. Como dos piedras que chocan entre sí movidas por la corriente. Rozan entre sí hiriéndose, desgastándose, haciéndose más pequeñas con cada nuevo embate. Otro golpe. Más pequeñas aún. Cantos que pierden sus esquinas, que pierden el rumbo, que se marean y no saben seguir. Cambian, cantos rodados que no pueden herir porque ya han hecho bastante. Lisos, sin imperfecciones, que solo pueden rodar una y otra vez, acariciándose, sin darse cuenta de que eso también les desgasta físicamente. ¿Es que nadie puede apiadarse? ¿Por qué nadie los libra del suplicio? ¿Acaso no son hermosos también cuando han cambiado? Ni si quiera las rocas son lo suficientemente duras como para mantenerse eternamente, son vulnerables, como yo. Son vulnerables como tú. Como nosotros. Como todo. Y necesitan tu ayuda. Sácalas del agua antes de que mueran ahogadas. Porque esa es la sensación. Ahogo. Como si nadie ni nada pudiera ya salvarte.

domingo, 22 de mayo de 2011

Oink.


¿Alguna vez has cerrado los ojos mientras alguien te contaba un cuento, y has sentido que estabas allí, que podías tocar la hierba, que podías oler las flores y sentir el sol sobre ti aunque estuvieras en una plaza e hiciera demasiado frío? ¿Alguna vez has contado estrellas alumbrándolas con un cerdito que te proporcionaba luz, y te ha invadido una sensación de timidez pensando que iluminaría también tus sentimientos hacia tu acompañante? ¿Alguna vez has dicho que lucharías por seguir tus sueños, trataran sobre cuentos o sobre estrellas? Dime, ¿alguna vez te has atrevido a despertar y a hacer que tus sueños cobraran vida?

Untitled


Hoy tenía que decirte que ya no sé lo que soy, que las noches se me pasan como cenizas de ayer, que las mañanas me duelen y ya no sé qué hacer. He perdido los colores, puede que los amaneceres, y tu sonrisa se engancha en mi pecho sin dejarme respirar. Es difícil despertar sabiendo que estás muy cerca pero que por lo visto no nos podemos juntar. ¿Quién decide los destinos? ¿Quién pone punto y final a los cuentos de verdad? Si esto fuera un telefilm, la lluvia nos uniría, pero como no lo es me siento y estoy perdida. Una vida y tu sonrisa es lo que llevo en mi mochila, y voy buscando la forma de vencer mi cobardía...

viernes, 20 de mayo de 2011

Together

Poco a poco. Con cuidado, para que no se rompa, para que no se hunda. Con cariño, para que sea fuerte, para que vuele sin miedo. Con dulzura, para que crea, para que sonría. Sin prisas, con ganas, para poder llegar, para quedarse. Sin arrepentimientos, sin miedos, con abrazos, con tintes de locura y una pizca de tontería. Lentamente. Perfecto. Así es como lo hacemos.

jueves, 19 de mayo de 2011

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No es a ti lo que echo de menos, es la perfección del entorno que nos rodeaba lo que añoro cuando acaba el día.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Untitled

Y volverá a ti en las noches más tenues, y sentirás que un pequeño error nunca es razón suficiente para decir adiós a la luz, pero ahora es tarde. Ni las lágrimas podrán borrar los besos que acabaron marchitándose, el sol que terminó apagándose ni el amor que al final se extinguió para siempre.

lunes, 16 de mayo de 2011

365

Cuando "nosotros" ya no era, dando paso a un "tú y yo" separado y roto que desembocaba en un "yo" a la deriva. Y el mundo se perdía y se precipitaba en un torrente de emociones, que heridas querían desembocar en algo que no fuera perder la partida. Pero no podían, y la tormenta nunca acababa, fuera el sol brillaba y nadie entendía nada..

jueves, 5 de mayo de 2011

Untitled


La quería mucho. Quizás demasiado. Quiso guardarse para él cada mirada, cada sonrisa, cada palabra, cada gesto, cada paso, cada olor, cada giro. Se dio cuenta demasiado tarde de que no quedaba nada de ella que no le perteneciera. Y entonces la miró, y a ella no le quedaba nada. “Has cambiado” le echó en cara, y se marchó, devolviéndole en una cajita cada parte que un día había coleccionado con tanto mimo y pasión. Ella colocó todo en su sitio, pero alarmada descubrió que algo faltaba. Un trozo de su corazón y un trozo de una costilla. Nadie se dio cuenta nunca, pero ella no volvió a ser la misma. Porque cada vez que respiraba le dolía la costilla, y se clavaba con saña en su corazón, haciéndole recordar.

miércoles, 4 de mayo de 2011

365


El dolor lacerante en el pecho, la sensación de que un hierro ardiendo te atraviesa el corazón pulverizándolo y dejándote sin sentido. No hace falta mucho para esa sensación, solo un instante, una canción, una imagen, o igual simplemente una palabra te transportan de nuevo al momento más hermoso de tu vida. Y las lágrimas caen porque ya ha pasado demasiado tiempo, trescientos sesenta y cinco días desde que supiste que tenías que hacer algo y no supiste cómo, desde el momento en que fuiste consciente de que el cuento se acababa y no era con un “y fueron felices y comieron perdices”, desde el momento en qué supiste que la vida que habías conocido se te escapaba de las manos. Has crecido, has cambiado, y en simbiosis paralela, quién se fue ha hecho lo propio. Ya no sabes quién será, cuáles serán sus sueños o sus miedos más reales, pero te abrirías el pecho y dejarías caer el corazón, te arrancarías la piel y devorarías con tu mirada ese instante demencial en qué perdiste la razón al ser consciente de que una parte de ti se moría para siempre.
La vida no es fácil te dijeron una vez, y no quisiste creerlo, porque tu felicidad empañaba la triste realidad que un día te alcanzaría, barriéndote con su fuerza y dejando que flotaras en un amargo y profundo desengaño. Ya no te quedan sueños, a menudo te cuesta incluso respirar, y te preguntas por qué tienes que continuar si no encuentras el sentido exacto de la vida ahora que el sol se ha puesto y se empeña en esconderse detrás de un oscuro y espeso nubarrón. Los días pasan, la gente se mueve, el mundo sigue girando aunque no hayas movido ni un solo músculo por seguir girando con él. Tus carcajadas acaban en llanto, la risa no llega a tus ojos, mientes a un mundo que no te comprende, finges un optimismo que no es, para permitir a los demás que crean que ya ha pasado. Pero en el fondo simplemente mientes porque te gusta regodearte en tu propia soledad, te gusta pensar que es lo que te toca, que estás mejor así para que nada ni nadie pueda hundirte de nuevo. Es el miedo el que domina tu vida desde aquel día, los recuerdos se enredan en tus pestañas y te hacen lagrimear, te asesinan los recuerdos y no intentas defenderte ni un instante.
Para ya. Deja de ahogarte en tu propia miseria, sécate las lágrimas y piensa una vez más. Siempre hay que continuar. Y aunque se te haga cuesta arriba las vida nunca es fácil. Ahora que lo has aprendido gánale esta partida, vuelve a sonreír y permítete una vez más, volver a ser feliz.

lunes, 2 de mayo de 2011

Smile.

Hoy quiero hablar de ella. A la que todos habrán conocido en mayor o menor medida, a la que todos habrán deseado, amado y odiado cuando faltaba. Nunca sabes a ciencia cierta cuándo se irá, cuándo estará, si se quedará para siempre o sólo será un efímero momento. Si corres tras ella, parece que se esconde, si dejas de buscarla, parece que aparece. Caprichosa, hermosa, luminosa, la razón por la que todos vivimos. Todos la queremos para nosotros, sujetarla fuerte y que no se vaya. Sí, ella es la felicidad. La que te invade a veces simplemente al ver una puesta de sol, al verle llegar o al escuchar tu canción preferida. La que desearías que se quedará para siempre. La que te hace sonreír. Y vivir.

Noir.


Noté un dolor intenso a la altura del pecho y sentí que caía. No sabía dónde estaba, una oscuridad demasiado densa me envolvía y tenía miedo, mucho miedo. Me arrastré buscando una salida, una pista que me indicara dónde me encontraba, pero no había nada a lo que agarrarme, nada que me pudiera ayudar a salir de allí. Empecé a llorar, el pecho me ardía y me daba miedo la negrura de mi alrededor. Desperté aún envuelta en lágrimas, y él me tranquilizó señalándome que sólo había sido una pesadilla. Le abracé temblando, presa de una angustia que poco a poco se desvanecía dejando paso a una sensación de alivio purificadora. Soñé que te perdía, murmuré sin soltarle. No contestó y se limitó a abrazarme con más fuerza. Los primeros rayos de sol nos encontraron así, esperando una respuesta que tal vez nunca llegaría…

Untitled


Tal vez sea solo un instante el que separa el “te quiero para toda la vida” del “se acabó”. Es posible que sea tan solo un instante, tan solo un gesto, tan solo una palabra la que desencadene la convicción de que el amor ha acabado. Sería triste pensar que un día te dolió la cabeza y como no le viste te diste cuenta de que ya no lo necesitabas. O que un día se te agotara la batería del Ipod y al regresar a casa ensimismado te dieras cuenta de que ya no era como antes. Quién sabe, igual fue solo el momento en que ella dijo “odio tu forma de cerrar los ojos” en tono de broma, y tú reparaste en que a ti ya no te gustaba su forma de cerrar los suyos. Pensar que algo tan pequeño como un simple pensamiento fugaz que pasa por tu cabeza puede acabar con algo tan grande como lo que tienes, puede ser desolador. Pero bueno, tal vez ese pequeño pensamiento nunca cobre forma en tu cabeza, y te des cuenta de que el dolor de cabeza crecería sin él, de que ya no es como antes porque es más, de que aunque no te convenza cómo cierra los ojos su pelo y su olor te fascinan cada vez. Y seguirás. Un poco más. Mucho más.

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“Dime que me quieres”. A Marcos le sorprendieron sus palabras. ¿Qué clase de petición era esa? Él jamás decía te quiero, eran palabras demasiado fuertes, demasiado precisas, demasiado reales. Tenía miedo de que en el momento de decir te quiero se atara de forma irreversible a ella sin poder hacer nada para evitarlo. Se preguntó a sí mismo si la quería y se dio cuenta de que sí, le gustaba su forma de caminar, su forma de enfurruñarse cuando le llevaba la contraria, su cara pensativa cuando callaba. Marta le miraba esperando. Las manos le sudaban, no podía decirlo. Le daba demasiado miedo.

viernes, 29 de abril de 2011

Silence.


Cierra los ojos pequeño. No hagas ruido. Escucha la dulce cadencia que emana del silencio que brota de tus labios. No tengas miedo, que sigo aquí contigo. Puede que esté lejos, y que pienses que te dejo, pero eso es imposible. Prometí un para siempre, y esta dulce melodía no se olvida, no se pierde, no se hunde. Duerme tranquilo, acabaré con los monstruos que invaden tus sueños, alimentaré tus anhelos y remendaré tus sueños rotos. Te protegeré con el riesgo de romperme en mil pedazos, y si me estrello sé que caeré en tus brazos. Llegaré a cualquier escena antes que tu ángel de la guarda, porque no imaginas en qué buena sintonía estoy contigo en la distancia…

martes, 26 de abril de 2011

Sing.


Camina ausente, sin saber a dónde le guían sus pasos ya que hace mucho que dejaron de tener un destino definido. Se siente perdido, sin saber muy bien qué es lo que debe hacer ahora. Y sin embargo, sorprendentemente no está hundido. Aunque cae la lluvia, aunque ella ya no está, aunque no consigue que acepten su maqueta, sabe que un día las cosas mejorarán. Con ese pensamiento se abandona mientras llega a casa, coge la guitarra y se deja llevar, recordando aquella perfecta melodía que no supo interpretar.

Feel

Hay tres cosas de mi vida que aún no han ocurrido de las cuales tengo la total certeza de que algún día ocurrirán. No voy a buscarlas, no voy a llorar por ellas. Pocas personas creen que sea posible que estas se hagan realidad. Pero cuando sucedan, sonreiré y por primera vez estallaré en una sonora carcajada gritando: ¡os lo dije! Y seré feliz. Muy feliz. Porque cuando lleve en esa moto mi mitad perdida habiendo publicado mi sueño, será imposible dejar de sonreír.

lunes, 25 de abril de 2011

Whisper.


Quiero gritar. Sin que nadie me haga callar, quiero soltarlo todo, en un grito que no se ahogue en el camino, que continúe llegando a unos oídos que hace tiempo dejaron de escuchar el rumor que susurra mi boca cuando oigo esa hermosa melodía. Diría tanto, me abriría el pecho, me arrancaría el corazón y suplicaría un dulce mordisco de irrealidad que me bajara de golpe otra vez al mundo real. Ese mundo de color grisáceo que hace mucho perdió esa brillante tonalidad que me hacía pensar que sueño y realidad se cogían de la mano haciéndome suspirar. Ese mundo que perdió la luz, en el cual solo algunas veces me permito encender una cerilla que por un fugaz instante me deja ver cómo fue mi realidad. Dulce y perniciosa libertad.

Stars.


Háblale de amor y saldrá corriendo. Háblale de sexo y se quedará en tu cama. Ya no cree en nada, pero a veces se levanta queriendo sentir el mundo. Y ahí falla. No quiere engancharse a un lugar, un sueño o una forma de amar. Y sobrevive en una huida demencial, un torrente de emociones escondidas para evitar una posible rotura imposible de soldar. Deja atrás medias historias, medias vidas, medios días. No sabe dónde está, y ni siquiera iluminando estrellas podría decidir no marchar.

martes, 19 de abril de 2011

Sin Nombre


Entonces dejamos de existir. Ya no importaba quiénes éramos, ni siquiera los lazos que algún día nos habían atado en un pasado aún demasiado cercano. A mí solo me importaba que me agarraras para no caerme, pues estábamos a años luz del mundo real, y tus ojos iluminaban esa oscuridad eterna que amenazaba con cernirse sobre nosotros si tan solo uno de nuestros pasos era en falso. Temía resbalar, que por mi culpa nos precipitáramos en una caída irreversible, pero estabas ahí, a escasos centímetros de mí, tratando de espantar la sombra que no dudaba en perseguirnos evitando que siguiéramos nuestro camino. Giramos la esquina aún cogidos de la mano, y la luz del final de aquel larguísimo corredor nos deslumbró. ¿Era el sol? Sí era así no había nada más que temer, nuestro sol no podía apagarse. Oí un ruido a mis espaldas y me estremecí. Aún teníamos que alcanzarlo y no sabíamos con qué podíamos encontrarnos hasta entonces…

martes, 12 de abril de 2011

Fear.


A veces les ves tan felices que piensas “ ojalá fuera como ellos”. Te gustaría volver a tener esa sensación de poder con todo, volver a compartir tu tiempo y tu felicidad, tumbarte de nuevo en la hierba riéndote de cualquier cosa. Esos momentos en los que piensas que el mundo es el lugar más hermoso del mundo, y que perdiéndote en sus pupilas te pierdes en un océano más maravilloso que cualquiera que haya podido existir jamás. Ese qué se yo que te hace ser más fuerte, el no importarte nada más que una sonrisa, el sentir que lo darías todo por alguien. A veces te dan ganas de enamorarte otra vez. Pero es que existe algo llamado miedo que nunca tarda en aparecer.

domingo, 10 de abril de 2011

Untitled


Llegado un punto todos tenemos algo que añorar. La nostalgia nos invade muchas veces cuando se pone el sol, cuando vuelves a casa y recuerdas cómo eran las cosas antes. Otras veces la nostalgia te invade por las mañanas, al preparar un café o al divisar a lo lejos a alguien que fue demasiado importante, pero fue y ya no es , ni podrá ser.
Necesitas algo, ves como tu vida se descompone a pedacitos, pero cuesta trabajo ir recogiendo los trocitos y unirlos con cuidado para que no se suelten de nuevo. Flotas en un vacío lleno de piezas de puzle que encajaron y ya no encajan correctamente. Y te desesperas, lloras y golpeas al aire suplicando que se unan para ver la imagen que formaban, imagen que te cuesta recordar. Qué miedo da a veces olvidar. ¿ Y si un día te levantas y no te acuerdas de las noches, de su risa, de su pelo o de su aroma? Levántate y lucha. Por juntar esas mitades y hacer que encajen de nuevo. Y desafiar al mundo y demostrar que el pasado ya se ha ido, pero que ahora todo será mejor. Pero es difícil.
¿ Sabéis qué? En algún momento de nuestras vida todos esperamos un milagro. Pero no llega.

sábado, 2 de abril de 2011

419

Es lo que tiene la espera. La dulzura de lo imprevisible, el arrepentimiento por no luchar por lo que amaste, la forma de reír cuando la felicidad empieza en una carcajada y acaba ahí, demostrando que no es real porque ya no llega a los ojos y mucho menos al corazón. Es lo que tiene recordar, el hecho de sentir demasiado, la forma de soñar cuando sabes que siempre será el mismo sueño irreal puesto que no volverá , el hecho de notar que la continuidad de días abruman y marean. Es lo que tiene el llanto. El sabor salado, la certeza de que aunque no solucionará nada, tal vez con cada pequeña lágrima sientas que se va cada problema. Es lo que tiene no saber cómo acabar. Pero aún peor es no saber cómo empezar.

jueves, 31 de marzo de 2011

Metáforas, benditas metáforas.


Érase una vez un recolector de manzanas. Su mayor ambición y sueño en la vida, era encontrar la manzana perfecta. Había visto muchas, muchísimas, pero ninguna acababa de convencerle, así que nunca se atrevía a recogerlas, y mucho menos, a probarlas.
Un día se hartó de buscar manzanas, incluso se planteó dedicarse a cualquier otra cosa, a recoger peras, o a convertirse en pescador. Y mientras iba a buscar otro oficio, la vio. Era la manzana más hermosa que había visto en su vida. Colgaba dulcemente de un árbol, pero ese árbol estaba detrás de una valla que le impedía alcanzar su manzana.
Llamó a la puerta, pero nadie respondió. Esperó pacientemente varios meses, y la manzana seguía allí, sin percatarse de lo deseada que era por el pobre recolector. Por fin, un día, descubrió el modo de entrar en la villa sin que nadie le descubriera. Pero resultó que la manzana estaba protegida por varios perros furiosos que trataron de detenerle. Pero nada importaba al recolector, que sabiendo que esa era la manzana que había esperado toda su vida, sorteó todos los obstáculos y la cogió entre sus manos.
Es imposible definir lo feliz que se sintió. Su búsqueda había finalizado. Era su manzana, la que había estado buscando, ¡era suya!
Pero había otro recolector que vio que la manzana era hermosa. El recolector lo sabía, y trató de protegerla, pero sus esfuerzos fueron vanos. Y vio desesperado como su amada manzana se marchaba de sus manos.
Agotado y sin fuerzas pensó en mil formas de recuperarla. Pero su cobardía y el miedo pudieron con él. Fue incapaz de salir a buscarla. Todas las noches se maldecía una y otra vez. Se dio al licor de manzana, pensando que tal vez eso mitigaría su dolor. Pero no era suficiente. Por mucho que bebiera y por mucho que probara otras manzanas, ninguna era como aquella.
Un día probó sin ganas una manzana que llamó un poco su atención. Era bonita, y se dio cuenta de que esa también podía ser su manzana, así que decidió dejarla madurar. Aquella vez no dudaría, la protegería como no había sabido hacerlo con la manzana de su vida.
Pero por mucho que esperó, aquella manzana nunca maduró, y se vio una vez más solo, sin ganas de buscar manzanas.

martes, 29 de marzo de 2011

Untitled


Las cosas no van bien. Es más, se podría decir que van fatal. Pero hace un día tan bonito que me parece muy maleducado que el sol me vea llorar.

domingo, 27 de marzo de 2011

Sunlight.


Pensándolo bien, la tristeza es una estupidez. Siendo realistas, vamos a pasarlo mal, nos guste o no. La felicidad, el amor, el bienestar total, son pasajeros. La vida es una montaña rusa, con subidas y bajadas, momentos en los que crees que nada podría empeñar tu felicidad, momentos en los que lloras desconsolado porque no ves cómo salir del pozo en el que te has hundido.
Sabiendo esto, cuando sientas que no puedes avanzar más, que tu vida ha tocado a su fin, que definitivamente has tocado fondo, no te rindas. Después de la tormenta llega la calma, y detrás de las nubes siempre sale el sol, que brillará con más fuerza cansado de que no se le vea.

viernes, 25 de marzo de 2011

Remember.


Me paso mil conversaciones renegando de los hombres, sus manías y estupideces. Concluyo muchas veces con un “todos son iguales”. Pero siendo del todo sincera, no hablo de todos. Principalmente porque, por suerte o por desgracia, no los conozco (quién sabe, si los conociera a todos alguno encontraría que no fuese un completo imbécil, ¿ no?). Supongo que a la hora de generalizar pienso en lo que veo en las parejas que me rodean, en lo que veo en las películas y sobre todo, en mi propia experiencia. Y realmente, sólo una persona me ha hecho al mismo tiempo conocer el hielo de una ventisca y el ardor de un fuego apasionado. Me temo que al decir “todos” realmente me gustaría hablar de ti. De tus manías absurdas al caminar, de tus estúpidas obsesiones con tu deporte favorito, de tu pelo imposible de peinar, de tus desplantes y de tus burlas. Pero sobre todo me gustaría contar que tu forma de hablar era encantadora, que tus besos me llevaban a otro mundo fuera cual fuera el sitio en el que estuviéramos y que siempre pensé que eras el hombre de mi vida.
Es que la vida no es justa. Deberíamos poder empezar con una relación que si acaba fuera calificable con un simple dos. E ir pasando poco a poco de nivel, y una vez encontrada la persona que fuera nuestro diez, no tener que perderla así como así. Yo como una idiota empecé con el diez. Y comparable a la perfección de tus ojos estoy segura de que no hay nada. He perdido la cuenta de los intentos ridículos que he hecho por encontrarte reflejado en cualquier otro, ya que no consiguen acercarse ni a una proyección de tu sombra. A veces te llamaría. Pero soy una cobarde y una cabezota. Y si no luché aquel día, no creo que lo haga mientras sigue pasando el tiempo y sigo realizando mi infructuosa búsqueda.

jueves, 24 de marzo de 2011

Comparisons.

Las comparaciones son odiosas pero a veces son inevitables.

martes, 22 de marzo de 2011

I want...


Quiero... ¿qué quiero? Pensándolo bien quiero flotar, sentirme viva y saber que todo es posible. Quiero estar sola, acompañada y rodeada del mundo. No quiero flashes, pero quiero luces de todas las clases. Te quiero cerca, lejos, en todo y a la vez en nada. No quiero vivir del pasado pero la nostalgia hace que lo añore. Quiero reírme a carcajadas, tomarme un helado y ver lo graciosa que es tu cara cuando bostezas. Quiero vivir. Pero esta vez de verdad. Pensando lo justo, sonriendo al máximo y sintiéndome libre. Y es que a veces el mundo puede ser un bonito lugar para soñar.

Never more.


Sé que es posible que a veces te canses. De tirar del carro, de que tu mitad parezca que ya no encaja, de que las discusiones por nimiedades aumenten de forma vertiginosa, de pensar que pierdes a la persona que te complementa. Sé que es probable que al cansarte pienses que es mejor acabar, que has seguido un camino equivocado y que sin esa parte que sentías esencial podrás respirar mejor.
Pero tu plan tiene un fallo. El amor está en medio. Le/la quieres. Y mientras existe ese amor, al marcharte no ganarás como crees. Siempre perderás.
Porque cuándo te alejes, los recuerdos te acosarán impertinentes, y recordarás su forma de reír, la tonalidad exacta de su piel, su forma de caminar, la soltura de sus palabras, las ganas de oír su voz aunque tan solo fueran unos minutos al otro lado del teléfono. Echarás de menos su boca con la tuya, y maldecirás una y otra vez la decisión que tomaste escogiendo un camino fácil que verás como absurdo cuando ya sea tarde.
Será tarde y te arrepentirás si decides dejar a la persona a la que quieres porque las dificultades aumentan. Puede que te empeñes en que otras personas pueden ocupar su lugar, pero pronto sabrás que no es así. No lo es. Pero quién sabe, igual al descansar y ver que has cometido un fallo, serás capaz de redimirte y volver pidiendo perdón. Y si no es demasiado tarde, yo creo en las segundas partes. Y en las terceras, cuartas, quintas... Cuando quieres a alguien, puede haber muchas partes que demuestren que al amor, cuando es amor, puede superar cualquier obstáculo que se le presente.

viernes, 25 de febrero de 2011

So sweet.

Y después de todo, es cierto. Cuando menos te lo esperas, cuando piensas que tu vida está perdiéndose y que no puedes hacer nada para cambiarlo, de repente, sucede.
No lo planeas, no lo buscas, llega sin más. Como una sorpresa dulce en el momento adecuado, como que la máquina expendedora te dé dos palmeras, como que te hagan descuento en tu disco preferido, como que te regalen la camiseta que buscabas sin ningún motivo o que te publiquen algo en tu página favorita. No puedes correr detrás de la felicidad, es efímera y la muy tontita, solo llega cuando te cansas de esperarla.