jueves, 28 de mayo de 2015

#13

No me importa que bailes con otras, que acaricies sus piernas, que recorras sus cuerpos. Estoy hecha de un mármol tan duro que contemplo sin inmutarme como juegas tus cartas con ellas. Pero cuando decides que es mi turno descubro con horror que ese muro está cogido con pinzas y caigo en tus brazos. Sin control y ciega, finjo que no sé que sólo soy una pieza más en tu diabólico ajedrez y me siento la reina. Hasta que acaba la partida y te alejas rodeado de alfiles y pequeñas torres que tienen el privilegio de dormir contigo esta noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

pensamientos